¿En qué consiste una cadena de suministro?

Cuando compramos un producto, son muy pocas las veces en las cuales consideramos todas las manos por las que ha pasado antes de llegar a la puerta de nuestra casa. Desde los proveedores de materia prima, manufactura, pagos, distribución, etc., pasan por diferentes etapas; todo este proceso se denomina Cadena de Gestión de Suministros o Supply Chain Management, en inglés (SCM). Entendamos la SCM como el tiempo de vida del producto, desde que se idea y produce hasta que llega a las manos del cliente y es consumido o utilizado. Para lograr esto, se comprende toda una red de ‘eslabones’ compuestos por diferentes empresas y proveedores de materia. Dentro de esta cadena de suministro podemos diferenciar tres fases principales:

  1. Abastecimiento: durante esta fase vemos cómo, cuándo y de dónde conseguimos la materia prima que necesitamos.
  2. Manufactura: éste es el proceso de transformación de la materia prima en el producto que necesitamos.
  3. Distribución: dependiendo de la empresa, durante esta fase, el producto terminado será trasladado a los puntos de venta, tercerizados, o al consumidor final de manera directa. En este proceso se suele contar con una red de distribuidores.

Ahora, durante la administración de nuestra empresa o negocio, no debemos cometer el error de confundir la cadena de suministro con la logística. Si bien ambas guardan relación con la administración de un modelo de negocios, “Según el Council of Supply Chain Management Professionals, la logística implica el planteamiento y el control de todas las actividades relacionadas con el suministro, fabricación y distribución de los bienes y servicios de una compañía; por su parte, la SMC es la cadena que va uniendo a cualquier empresa desde la adquisición de las materias primas hasta la entrega del producto terminado” (Estaún, 2020).

Por ende, la logística es parte fundamental dentro del todo el proceso en el que consiste la cadena de suministros.
Podemos entenderlo con este ejemplo: pensemos en una tienda de productos para el cuidado de la piel. Los responsables de la logística de esta tienda se deben encargar de abastecerse, elegir qué productos estarán en sus vitrinas, separar aquellos que ya hayan sido pedidos por los clientes, manejar un almacén y diseñar las rutas de entrega de los productos. En cambio, en la cadena de suministro debemos centrarnos en uno de los tantos productos que esta tiende vende como, por ejemplo, un jabón, y volver a todas las etapas por las que pasa, desde la búsqueda de proveedores de materia como glicerina, aceites, envolturas, el transporte de éstas hasta el lugar de producción y su posterior despacho hacia la tienda.

Manejar una eficiente SCM es ideal y beneficioso para toda empresa en diferentes aspectos. Se tiene una mejor calidad del producto, ya que con un proceso mejor delimitado y claro, todas las acciones envueltas se realizan con mayor eficiencia, reflejándose en el producto final. Esto resulta en una mejor rentabilidad ya que con la eficiencia viene de la mano una reducción de costos operativos innecesarios. Finalmente, todo ello da como resultado una fidelización del cliente, ya que tendremos una mejor atención al mismo, desde el pedido hasta la entrega.